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INFORMACIONES PRINCIPALES

Capital 
• Población 
• Coordenadas Asunción 
1.582.559 (2005) 
25°16′ S 57°40′ O  
Mayor ciudad Asunción  
Idiomas oficiales Español, Guaraní  
Forma de gobierno República democrática  
Presidente 
Vicepresidente Nicanor Duarte Frutos 
Luis Castiglioni  
Independencia 
• Fecha De España 
15 de mayo de 1811  
Superficie 
• Total 
• % agua 
Fronteras 
406.750 km² 
2,3% 
3.920 km 
 
Población 
• Total 
• Densidad Puesto 100º 
6.347.884 (2005 est.) 
14 hab./km²  
PIB (PPA) 
• Total (2005) 
• PIB per cápita Puesto 97º 
US$ 29.014 millones 
US$ 4.663  
IDH (2006) 0.757 (91º) – medio  
Moneda: Guaraní 
 
 
HISTORIA POLITICA 
 
A principios de siglo XX se inicia una sigilosa penetración por parte de Bolivia hacia territorio paraguayo, sin que los sucesivos gobiernos nacionales pudieran hacer nada para impedirlo debido a que el país estaba sumergido en constantes guerras internas (levantamiento del coronel Albino Jara en 1904 y del coronel Adolfo Chirifé en 1922). La guerra se hizo inevitable con el asalto boliviano a un fortín paraguayo en 1932, pero la declaración oficial de guerra no llegó hasta 1933. 
 
Tras tres años de conflicto, Paraguay recuperó extensos territorios pero no prosperó su pretensión de marcar la frontera a partir del río Parapiti en el oeste, cerca de las poblaciones hoy bolivianas de Charagua y Villa Montes y de los ríos Tucavaca y Bambural en el norte, hasta donde el ejército paraguayo obligó a replegarse al ejército boliviano. Tras la firma del Protocolo de Paz, con la firme acción del canciller argentino Carlos Saavedra Lamas (ganó el Premio Nobel de la Paz por esa gestión) en 1939 las fronteras quedaron marcadas por líneas geodésicas (casi siempre límites secos) como en la actualidad por fuerte presión de Estados Unidos. 
 
 
Guerra civil de 1947 y gobierno de Stroessner 
 
Durante el gobierno de facto del general Higinio Morínigo el Paraguay vuelve a sumergirse en una guerra civil (1947) que dejó treinta mil muertos. En 1954 llega al poder por medio de un golpe de estado el general Alfredo Stroessner, quien sería derrocado en 1989 tras 34 años de dictadura militar. 
 
En 1946, tras la expulsión del gobierno de los sectores más cercanos al Eje nazi, se forma un gobierno de coalición entre el Partido Colorado y el Partido Febrerista, en lo que se dio en llamar la Primavera Democrática que duró 6 meses. 
 
El 13 de enero de 1947, el Partido Colorado, expulsó del gobierno al Partido Febrerista lo que condujo a la revolución o guerra civil de 1947 en la que una coalición del Partido Liberal, el Partido Febrerista y el Comunista se alzaron contra el gobierno. El Partido Colorado aprovechando las grandes diferencias sociales existentes, promovió la participación de los pynandí ("pies descalzos") logrando la victoria. A partir de entonces se consolidó la hegemonía plena del Partido Colorado, que finalmente llevaría al poder al entonces coronel Alfredo Stroessner. El sistema imperante durante el periodo 1947-1962 fue de partido único, siendo el Partido Colorado el único legal. 
 
El 4 de mayo de 1954, ya nombrado general, Stroessner dio un golpe de estado con la finalidad de "mantener el orden". Dado el interés en revestir legalmente dicho acto, la Junta de Gobierno del Partido Colorado, en su sesión del 5 al 8 de mayo, resolvió la necesidad de informar al entonces Presidente de la República, Federico Chaves, de la necesidad y conveniencia de presentar su renuncia (lo cual efectuó), designar al General Stroessner como candidato del partido para el periodo constitucional restante (1953-1958), y establecer el 15 de agosto como fecha de asunción del cargo por parte del nuevo Presidente. En esta fecha, la Asamblea Nacional, compuesta sólo por colorados, aceptó por unanimidad el nombramiento, y Stroessner asumió formalmente la Presidencia. El 9 de febrero de 1958, respaldado por el Partido Colorado y como candidato único, volvió a ser elegido presidente constitucional. 
 
En 1959, Stroessner disolvió la Cámara de Representantes, compuesta solamente por colorados, y convocó elecciones generales. A partir de 1962 y hasta 1989 el sistema pasó a ser de pluralismo restringido. En 1967, el General-Presidente convocó una Convención Nacional para crear una nueva Constitución, permitiendo a los partidos febrerista y liberal formar parte de dicha convención. En 1963, Stroessner juró su tercer mandato. En 1968 se produjo la reelección de Stroessner, que juró su cuarto mandato el 16 de agosto. El sistema electoral vigente en las elecciones del 63 era el de mayoría con prima, consistente en la adjudicación de 2/3 de los escaños al partido que hubiese ganado la mayoría simple de votos. En 1977 fue necesario hacer una enmienda a la Constitución para poder reelegir al presidente sucesivamente y de forma vitalicia. En 1983 se celebraron elecciones generales, saldadas con un nuevo triunfo de Stroessner, que fue reelegido con el 90% de los votos. 
 
A lo largo de 1986, y en los primeros meses de 1987, los componentes del ala radical del Partido Colorado se manifestaron varias veces como partidarios de que el general Stroessner, con sus setenta y tres años, se presentara otra vez para un nuevo mandato presidencial, que se iniciaría en 1988. Otra rama del partido propuso la candidatura de su hijo Gustavo, de cuarenta y dos años, teniente coronel del Ejército del Aire. El 14 de febrero de 1988, el general Stroessner fue nuevamente reelegido, por séptima vez. 
 
La clave del éxito del General Presidente fue la conformación, ya intentada por sus antecesores militares (Franco, Estigarribia, Morínigo), de crear un estrecho vínculo de poder entre la Asociación Nacional Republicana, las Fuerzas Armadas y el Gobierno, quedando el general como eje de ese triángulo: Jefe del Ejecutivo, Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas y Presidente Honorario del Partido Colorado. Durante todo su mandato, Stroessner fue eliminando, tanto en las Fuerzas Armadas como en el Partido Colorado, toda posible oposición a su persona. El país entró en un periodo en el que la prebenda y el clientelismo eran cotidianos. 
 
El desarrollo económico se centró principalmente en la modernización de las infraestructuras, para lo cual se pusieron en marcha obras colosales e innecesarias, que dejaban un margen de ganancia personal muy elevado (la presa de Itaipú); en la venta de tierras a extranjeros para mantener el modelo agro-exportador, y en la ampliación del sector financiero en detrimento del industrial. En el orden social, las consecuencias de la dictadura fueron especialmente graves: el empobrecimiento campesino, la progresiva creación de focos marginales en centros urbanos, la alarmante destrucción del medio ambiente y una fuerte represión social y política. 
 
 
Retorno a la Democracia 
 
Entre la noche del 2 y la madrugada del 3 de febrero de 1989 se produjo el golpe de Estado protagonizado por el general Andrés Rodríguez contra el dictador Alfredo Stroessner. Con él terminaba la más larga dictadura paraguaya. Tras disolver el Parlamento, el general Rodríguez convocó a elecciones para el 1 de mayo y anunció la legalización de todos los partidos, exceptuando el comunista. 
 
El 1 de mayo de 1989, el candidato del Partido Colorado, el presidente provisional Andrés Rodríguez, consiguió el 74,1% de los votos en la elección presidencial. En cuanto a la elección para diputados y senadores, el Partido Colorado alcanzó el 66,4% (mayoría de 2/3). La constitución de junio de 1992 estableció un sistema democrático de gobierno y mejoró dramáticamente la protección de los derechos fundamentales. En mayo de 1993, el candidato del Partido Colorado, Juan Carlos Wasmosy, fue elegido como el primer presidente civil de Paraguay en casi 40 años en lo que los observadores internacionales consideraron elecciones justas y libres, muy por el contrario de que lo que hoy afirman caracterizados escritores paraguayos. El nuevo Congreso elegido con mayoría de la oposición manifestó con rapidez su independencia del ejecutivo al rescindir la legislación pasada por el congreso dominado por el Partido Colorado. Con apoyo de Estados Unidos, La Organización de Estados Americanos, y otros países de la región. En 1992 vieron la luz los trabajos de la Convención de Diputados Constituyentes, surgida de las elecciones celebradas un año antes. Ello permitió la sanción y entrada en vigor de la nueva Constitución. En 1993 se celebraron nuevos comicios presidenciales, en los que también triunfó el candidato del Partido Colorado, Juan Carlos Wasmosy, que se convirtió en el primer civil en llegar a la jefatura del Estado tras cuarenta años de gobiernos militares. 
 
Este hecho no resultó particularmente favorable a los destinos de la República, el gobierno Wasmosy se reveló uno de los peores de la historia paraguaya. Durante su mandato hubo dos graves crisis financieras, en 1995 y 1997, que eliminaron del mercado casi la totalidad de las empresas financieras locales, sobreviviendo solo las entidades financieras de origen extranjero. La crisis también afectó duramente a la clase media paraguaya y activó una crisis económica de la cual el país todavía no ha salido. 
 
Conjuntamente a los malos resultados en campo económico también se vieron afectados los alcances obtenidos después el golpe del 1989 en campo político. El enfrentamiento de Wasmosy con su principal promotor político, el general Lino Oviedo, jefe de las Fuerzas Armadas, que acusó de querer encabezar un golpe en contra él, le quebró aún más el apoyo del Partido Colorado y desató una crisis político-judicial de la cual el país salió solamente en 1999 con la renuncia del presidente Cubas. 
 
En 1996 Wasmosy alejó del ejército al Gral. Oviedo bajo la acusación de querer encabezar un golpe en su contra, y en 1997, después que el Gral. Oviedo ganara las elecciones internas presidenciales del Partido Colorado lo hizo encarcelar y enjuiciar por un tribunal Militar por el mismo crimen,,el pueblo paraguayo rechazó un intento en abril de 1996 del entonces Jefe del Ejército, el general Lino Oviedo de expulsar al presidente Wasmosy, tomando un importante paso para fortalecer la democracia. 
 
La Condena de Oviedo lo inhabilitó para las elecciones presidenciales del 1998 y en su lugar la candidatura el Ingeniero Civil Raúl Cubas Grau, su delfín político. Candidato a Vicepresidente fue designado el Dr. Luis María Argaña, rival político de Oviedo y en aquel entonces aliado de Wasmosy. 
 
Cubas gracias al apoyo de Oviedo, en aquel entonces muy popular, le ganó a la oposición liberal-encuentrista con el 56% de los votos y tres días después de haber asumido el cargo presidencial indultó a Oviedo librándolo de la cárcel. 
 
Los colorados argañistas y wasmosistas y los partidos de oposición contestaron fuertemente el hecho y obtuvieron a través de la Corte Suprema una anulación del indulto que Cubas no acató. 
 
Este hecho provocó un pedido de enjuiciamiento político del mismo delante del Congreso que por muchos meses, por falta de quórum no prosperó. En marzo de 1999 la tensa situación política se complicó aún más. 
 
 
Asesinato del Vicepresidente de la República 
 
Con el asesinato del vicepresidente y rival de muchos años de Oviedo, Luis María Argaña el 23 de marzo de 1999, la oposición inculpó del hecho al Gral. Oviedo. La plaza del Congreso se llenó de manifestantes tanto en contra del gobierno, como a favor mientras el Juicio político en contra de Cubas retomaba vigor llevó a la Cámara de Diputados a juzgar a Cubas al día siguiente.  
 
El asesinato del 26 de marzo de ocho estudiantes manifestantes que fueron acabados a tiros por desconocidos (esto sigue siendo un misterio, en un momento se acusó a francotiradores oviedistas, luego se supuso que fueron francotiradores contratados por los opositores, lo único certero es que 8 jóvenes murieron en la plaza esa noche) hizo claro que el Senado votaría por destituir a Cubas el 29 de marzo. Cubas renunció el 28 de marzo y partió al exilio en Brasil. El mismo día Oviedo escapó en Argentina donde obtuvo asilo político y luego al Brasil.  
 
A pesar de los temores de que los militares no permitirían el cambio de gobierno, el presidente del senado Luis Ángel González Macchi, un opositor de Cubas, juró pacíficamente como presidente el mismo día. González Macchi ofreció posiciones de gabinete en su gobierno a represntantes mayores de los tres partidos políticos en un intento por crear un gobierno de coalición. Mientras el Partido Liberal lo expulsó del gobierno en febrero de 2000, el gobierno de González Macchi ha logrado un consenso entre los partidos en muchas materias controversiales, incluyendo la reforma económica. El liberal Julio César Franco ganó la elección de agosto de 2000 para llenar la vacante vicepresidencial.  
 
En diciembre de 2001, Brasil rechazó la petición de Paraguay para extraditar a Oviedo para enfrentar un juicio por el asesinato de marzo de 1999 y el incidente del "marzo paraguayo". En agosto de 2001, la cámara baja del Congreso consideró pero no pasó una moción para juzgar a González Macchi por presunta corrupción y gobierno ineficaz. En 2003, Nicanor Duarte Frutos fue elegido y juró como presidente. 
 
 
Estado 
 
El gobierno muy centralizado y a menudo dictatorial de Paraguay fue fundamentalmente cambiado por la constitución de 1992, que asegura la división de poderes. El presidente y el vicepresidente son elegidos sobre el mismo boleto por el voto popular para un mandato de cinco años. El presidente es jefe de estado y gobierno, asumiendo el poder ejecutivo, nombrando tras su elección a su gabinete de ministros. 
 
El Congreso es bicameral y está formado por la Cámara de Diputados (cámara baja) que consta de 80 diputados y la Cámara de Senadores (cámara alta) de 45 miembros. Las elecciones para el Congreso se celebran en listas cerradas simultáneamente con la elección presidencial (no se aplica el voto por cada candidato a Diputado o Senador sino por una lista presentada por cada partido político). Los Diputados se eligen por departamento mientras que los senadores se eligen a escala nacional, ambos para mandatos de cinco años. Cada uno de los 17 departamentos de Paraguay es encabezado por un gobernador popularmente elegido. 
 
El tribunal más alto de Paraguay es la Corte Suprema. El Senado y el presidente seleccionan a sus nueve miembros sobre la base de recomendaciones de un Consejo de Magistrados (Consejo de la Magistratura) según la constitución creada de 1992. 
 
 
 
ECONOMIA 
 
Paraguay tiene una economía de mercado caracterizada por la amplitud de la economía sumergida. La economía sumergida destaca tanto en la re-exportación a países vecinos de bienes de consumo importados como en las actividades de miles de microempresas y vendedores callejeros urbanos. A causa de la importancia de la economía sumergida, las medidas económicas exactas son difíciles de obtener. Un porcentaje grande de la población saca su vida de la actividad agrícola, tratándose a menudo de actividades de subsistencia. 
 
La economía formal creció un promedio aproximadamente del 3 % anual entre 1995 y 1997, pero el PIB disminuyó ligeramente en 1998, 1999, y 2000. La renta per cápita se ha estancado en los niveles de 1980. La mayor parte de observadores atribuyen el pobre desarrollo de la economía de Paraguay a la incertidumbre política, la corrupción, la carencia de progresos de reforma estructural, la sustancial deuda (interna y externa), y las deficientes infraestructuras. 
 
Podemos comentar esto diciendo que en realidad la deuda externa no es grande. La falta de reformas es un hecho fundamental y se debe especialmente al hecho de que las grandes empresas públicas (comunicaciones, electricidad, agua, cemento, refinería y distribución de combustibles) se mantienen como estructuras prebendarias de soporte político para el Partido Colorado en el gobierno. 
 
Uno de los más graves problemas de la economía paraguaya es el contrabando. No obstante los insistentes reclamos de países vecinos, el contrabando ha llegado a niveles realmente bochornosos para el país. He aquí un ejemplo: se calcula que de cada cinco automóviles que circulan por las calles de Paraguay, tres fueron robados en Argentina o Brasil. 
 
Sus ciudades más pobladas son Asunción con 630,000 habitantes, seguida de Ciudad del Este con 350,000 habitantes, San Lorenzo 130,000 habitantes, Lambare 124,000 habitantes, Fernando de la Mora 117,000 habitantes, Encarnación 102,000 habitantes, Luque 107,000 habitantes y Pedro Juan Caballero 100,000 habitantes. 
 
 
POLITICA EXTERIOR 
 
La política exterior del Paraguay es una política de estado cuya piedra angular es el respeto a los principios y normas del derecho internacional consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, y fundamentalmente, en la Constitución Nacional del año 1992, la cual establece principios generales “esenciales”, producto de consensos históricos y políticos alcanzados durante la Asamblea Nacional Constituyente, formuladora de nuestra Carta Magna.  
 
Tales principios se hallan enunciados en el Capítulo II “De las Relaciones Internacionales“, Artículo 143, y que por su trascendencia es importante destacar: 
 
“DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES: La República del Paraguay, en sus relaciones internacionales, acepta el Derecho Internacional y se ajusta a los siguientes principios: 
 
1. La indepencia nacional; 
2. La autodeterminación de los pueblos; 
3. La igualdad jurídica ente los Estados; 
4. La solidaridad y la cooperación internacional; 
5. La protección internacional de los Derechos Humanos; 
6. La libre navegación de los ríos internacionales; 
7. La no intervención, y 
8. La condena a toda forma de dictadura, colonialismo e imperialismo. 
 
A estos principios consagrados en nuestra Carta Magna, podríamos agregar como ejes rectores, la buena fe en el cumplimiento de las obligaciones internacionales, la solución pacífica de las controversias y la abstención de la amenaza o del uso de la fuerza, entre los principales. 
 
Nuestra política exterior se apoya en los principios enumerados, los cuales se constituyen en inmutables y permanentes, cimentando de esa manera su rol de orientar la conducta exterior del Estado paraguayo, en su relacionamiento con la Comunidad Internacional. 
 
Pero, la política exterior de un Estado se halla determinada asimismo por principios variables, que dependen de las necesidades y de cada momento histórico, se nutre de la conjunción e interacción de la realidad internacional y su coyuntura interna. La dinámica irreversible de la globalización y los fenómenos transnacionales que la caracterizan, aumentan esta interdependencia. 
El mundo de hoy ofrece nuevas y múltiples oportunidades que deben ser aprovechadas, pero también entraña amenazas de carácter global que atentan contra la estructura misma de las sociedades nacionales y la gobernabilidad democrática de los estados. 
 
La política exterior del Paraguay no puede ignorar o sustraerse a este contexto, por ello, además de los propósitos tradicionales que caracterizan la gestión internacional de un país en desarrollo, esta debe servir de apoyo y complemento a los esfuerzos internos dirigidos a atender los desafíos de la realidad nacional. 
 
En consecuencia, los objetivos centrales de nuestra política exterior, elaborados en base a un análisis prospectivo, pero vinculados todos a la realidad nacional e internacional actual, son los siguientes: 
 
1. La preservación y afirmación de la Soberanía Nacional en sus diversos aspectos: territorial, de seguridad, medioambiental, cultural, de recursos naturales, fronterizos y migratorios, entre otros. 
 
La globalización no ha sustituido a los Estados Nacionales, estos orientan actualmente sus acciones, como reacción al fenómeno globalizador, hacia la reafirmación de su identidad nacional, con el objetivo de no quedar desdibujados en el contexto internacional. 
Negociación de acuerdos de gestión y monitoreo que permitan la preservación y uso equitativo de recursos naturales compartidos, como la Trinacional del Río Pilcomayo, Acuerdo de Gestión sustentable de la Cuenca del Río Apa, y negociación de un Acuerdo de Calidad de Aguas en el tramo compartido del Río Paraná con la República Argentina. 
Acuífero Guaraní, ámbito en el que se halla en negociación, por parte de la Cancillería Nacional, un Acuerdo de Gestión entre los cuatro países del MERCOSUR, que consagre esencialmente tres principios: la afirmación de la soberanía sobre este recurso, su preservación y aprovechamiento racional y sustentable. 
Canje de deuda externa por medio ambiente, que apunta a canjear, mediante la negociación con países acreedores, cupos de emisión de carbono por deuda externa. 
Aplicación de políticas de desarrollo y cooperación fronteriza a través de cadenas productivas, joint ventures, etc. Programas de Desarrollo Sustentable de Regiones Compartidas (Gran Chaco Sudamericano). 
Negociación de acuerdos migratorios con los países de la región, que beneficien a los ciudadanos nacionales residentes en los mismos, así como con otros de interés por contar con un número importante de migrantes compatriotas (España). 
Seguimiento de los programas y acuerdos que signifiquen un aumento de las capacidades militares en la región, y articulación de políticas y acuerdos de cooperación en la materia. 
2. La defensa y promoción de la democracia y los derechos humanos. 
 
La política exterior del Paraguay tiene centrado su compromiso de Estado con la defensa y preservación de la democracia, así como con la promoción y protección de las garantías fundamentales de las personas y los derechos colectivos de los grupos vulnerables en el país, en base a los principios del Derecho Internacional. 
 
3. Priorización de los procesos de integración para superar la pobreza y alcanzar el desarrollo sustentable. Consolidación del MERCOSUR. 
 
La globalización y en consecuencia, la creciente interdependencia de las naciones, conminan a los estados a adoptar estrategias de integración regional, de modo a no quedar marginados de los procesos de progreso y desarrollo. 
 
Un país pequeño o de menor desarrollo, como el nuestro, cuenta con la herramienta de la integración regional, como único instrumento eficaz para hacer oir su voz e influir en el proceso mundial de la toma de decisiones. 
 
Cualquier otra alianza estratégica, será siempre de carácter coyuntural, y se diluirá en el tiempo una vez concluidas las condiciones que la originaron. Por ello, el regionalismo, más que una elección es un destino. 
 
Nacimos a la vida independiente de las naciones como latinoamericanos, sudamericanos, y específicamente, del sur de este subcontinente, esa es nuestra realidad geopolítica, no podemos mudar nuestras fronteras, ellas estarán pobladas permanentemente por argentinos, brasileños y bolivianos; más aún, como países mediterráneos, nuestra producción deberá transitar siempre por estos territorios para su acceso a los mercados internacionales, por lo que, no es posible articular una política exterior realista y sustentable desconociendo estos factores fundamentales. 
 
El Paraguay sostiene su pertenencia a la región, nos proyectamos al mundo como región, coordinando posiciones para lograr intereses comunes, tanto en el ámbito político como económico, pues la competencia comercial y la articulación de estrategias demanda espacios de integración efectivos que permitan aprovechar los beneficios de las economías de escala y las diversas potencialidades derivadas del diálogo permanente y la concertación de ideas. 
 
Los espacios de construcción comunitaria son varios, pero es cada vez más necesaria la articulación eficiente y efectiva de esos espacios e iniciativas latinoamericanas, tanto en el ámbito político como económico, tales como los de la OEA, el Grupo de Río, la Comunidad Sudamericana de Naciones, la ALADI y el MERCOSUR y Estados Asociados, entre otras importantes iniciativas regionales que generan un gran movimiento, que deben ser suficientemente articuladas para que todo ese esfuerzo vaya en un mismo y positivo sentido. 
 
Reconocemos que en sus 15 años de existencia el MERCOSUR no ha alcanzado la profundidad de la integración que nuestros Gobiernos se propusieron en marzo del año 1991. Las expectativas de nuestras sociedades no han sido satisfechas y no hemos logrado aún, convertir a éste en el verdadero instrumento del desarrollo. Así también, hay que reconocer que se han dado muchas respuestas, pero subsisten muchas interrogantes. 
 
La integración es aprendizaje, es intercambio y es el cumplimiento de los acuerdos y de los compromisos. Promovemos, decididamente, la plena integración y la consolidación del Mercado Común del Sur. Aspiramos a cumplir y hacer cumplir los objetivos establecidos y acordados en el Tratado de Asunción. 
 
Todo proceso de integración se construye sobre la base de principios fundamentales, recíprocos y coadyuvantes: la apertura de mercados, como elemento central, pero al mismo tiempo el reconocimiento pleno de que la misma no es condición suficiente para el progreso, debido a las asimetrías que existen entre las partes. 
 
Estas asimetrías deben ser tratadas adecuadamente, para que las potencialidades individuales tengan en el mercado un lugar de éxito y se proyecte una apertura recíproca, sin espacio al proteccionismo. Aspiramos a que con la consolidación del proceso de integración, la misma se constituya en un medio para mejor la calidad de vida y el logro del desarrollo sostenible y sustentable. 
 
La integración no es una panacea que nos permitirá resolver todos los problemas y todas las necesidades del desarrollo con equidad social, sino que se trata de una dinámica de cultura política que funciona sobre un difícil, pero auspicioso y esperanzador, equilibrio del fortalecimiento de los Estados, junto a la construcción de Instituciones sólidas. 
 
A la luz de estas consideraciones, el MERCOSUR seguirá siendo una prioridad de la política exterior del Paraguay. En consecuencia, nuestro desafío se centrará en adecuar la inserción de nuestro país a dicho proceso de integración, es decir, al estricto cumplimiento de su carta fundacional, el Tratado de Asunción; pues, como dijéramos, sin el libre acceso a los mercados, sin igualdad de oportunidades, y sin la solidaridad necesaria para reducir las asimetrías, el instrumento no constituye al presente la herramienta de desarrollo en la que nuestro país había cifrado tantas esperanzas. 
 
Avance en el Programa 2004-2006  
Reconocimiento de las asimetrías. Fondo de Convergencia Estructural.  
Profundización de la institucionalidad del MERCOSUR.  
Creación del Parlamento MERCOSUR  
Agenda del MERCOSUR político, social, educativo-cultural, migratorio, judicial, de seguridad y agrícola  
Avance en el relacionamiento extra-regional.  
4. Apertura de nuevos mercados y difusión de las oportunidades y ventajas comparativas del país para la atracción de la inversión extranjera. 
 
El Paraguay posee el irrenunciable derecho a su desarrollo, y sus dirigentes el deber de propugnarlo, por ello, si bien la integración regional seguirá siendo una prioridad de nuestra política exterior, no descartaremos ninguna opción válida, racional y sustentable que garantice la consecución de las aspiraciones de desarrollo y bienestar de nuestro país.  
 
La efectiva inserción del Paraguay en el contexto global y multilateral, con énfasis en los aspectos económico-comerciales, constituye un objetivo fundamental de nuestra política exterior. 
 
Transitamos un tiempo en el cual la humanidad busca un nuevo rumbo ante el desvanecimiento de las razones que la habían hecho adoptar el anterior, nos encontramos en la bisagra de una época que comienza, un ordenamiento diferente está surgiendo con su consecuente carga de desafíos y oportunidades. La escena internacional se puebla de nuevos actores y se trastocan roles que parecían inmutables. 
 
En este contexto, se ha fortalecido y apreciado la demanda de bienes como los producidos por nuestro país, y si bien, ello es beneficioso en el corto plazo, sin políticas que tiendan hacia la captación de capitales, inversiones y tecnologías para el desarrollo, y que a su vez permitan consolidar un sostenido proceso de industrialización de nuestra producción, podríamos perder el tren de la historia, y tener que conformarnos con el rol de meros proveedores de materias primas y compradores de bienes con valor agregado. 
 
Por tanto, el objetivo inmediato de nuestra política exterior en este ámbito debe ser, la apertura de mercados para nuestra producción nacional, consolidando los destinos tradicionales y trabajando por la inserción en aquellos no tradicionales, de tal manera a diversificar nuestra dependencia. Asimismo, el Ministerio de Relaciones Exteriores propicia la implementación de políticas nacionales para la captación de capitales, inversiones y tecnologías que contribuyan a la industrialización de nuestros recursos naturales.  
 
Con este fin, hemos impulsado la creación del Consejo Nacional para el Desarrollo, que nos permitirá trabajar conjuntamente con los Ministerios de Industria y Comercio, así como de Agricultura y Ganadería, en la formulación y coordinación de las políticas enunciadas, de manera a optimizar los recursos de nuestra diplomacia comercial, ampliando nuestro horizonte internacional hacia países de África, Asia y el Pacífico, en busca de mercados no tradicionales, alternativos y complementarios. 
 
Profundización del relacionamiento económico y comercial con los países del Pacífico  
Acuerdos con Rusia  
Acuerdo de Preferencias Fijas con India y SACU  
Acuerdos Marco con Marruecos, Egipto, Pakistán, Consejo de Cooperación del Golfo  
Negociaciones con la Unión Europea, Panamá, República Dominicana, Israel  
Contactos exploratorios con Canadá, México, Centroamérica, CARICOM, países africanos de habla portuguesa y Corea.  
5. Defensa de un comercio exterior justo y equitativo y el potenciamiento del tratamiento especial y diferenciado para el Paraguay en función de su condición de país sin litoral marítimo en todos los foros internacionales 
 
Nuestro país lidera el grupo de países en desarrollo sin litoral marítimo, formado en el marco de las Naciones Unidas, con repercusión en los diversos foros internacionales  
Búsqueda de mecanismos y condiciones para un real y efectivo acceso a los mercados  
Eliminación de los subsidios a la exportación de los productos agrícolas  
Reducción de toda ayuda doméstica que distorsiona el comercio internacional.  
Lucha por la aplicación correcta de la “Cláusula de Habilitación” en el marco de la OMC.  
6. Potenciamiento de la estratégica ubicación geográfica. 
 
El Paraguay posee una estratégica ubicación geográfica en el mismo corazón de la América del Sur, y mediante una adecuada articulación de políticas, podría constituirse, no solamente en el paso obligatorio de los flujos comerciales entre el atlántico y el pacífico, o aquellos que se registran entre el Cono Sur y los Países Andinos, sino además, en un importante centro de servicios de la región. 
 
Paraguay: centro de las rutas que unan al Atlántico con el Pacífico y de Norte a Sur.  
Proyecto de Integración física regional: IIRSA  
Corredores bioceánicos.  
Cielos abiertos.  
Hidrovía Paraguay-Paraná. De vital importancia para otorgar competitividad a la producción de un país mediterráneo como el nuestro -costo del flete fluvial es 3 veces inferior al ferroviario y 6 veces menor que el carretero-.  
Actualmente, el Paraguay ha obtenido la sede de la Comisión de Coordinación Técnica de este organismo (CCT), así como la titularidad de su Secretaría de Coordinación, impulsando los trabajos para la ejecución de obras de dragado y balizamiento, necesarias para su navegación los 365 días del año y las 24 horas del día. A la fecha, la mayor flota de la Hidrovía es de bandera paraguaya (más del 70%), y se transportan por esta vía, aproximadamente 13 millones de toneladas año. 
 
7. Paraguay: primer país exportador mundial de energía hidroeléctrica. 
 
Itaipú  
Yacyretá. Viabilidad del Ente Binacional, así como reactivación y culminación de obras en negociación.  
Corpus. Avances en estudios que permitan su realización  
8. Marca país: “Mundo Guaraní” 
 
Se busca presentar a un Paraguay con su profunda riqueza cultural, ligado a su identidad autóctona, vinculado en realidad a su “Mundo Guaraní”. Ese mundo lo estamos reivindicando en el presente para proyectarlo hacia el futuro a fin de que vuelva a ser descubierto en su total grandeza. 
 
 
9. Lucha frontal contra el terrorismo, el narcotráfico, el tráfico de armas y otros crímenes transnacionales.  
 
Somos conscientes de que el desarrollo económico y social representa una aspiración primaria de nuestra sociedad, pero debemos ser asimismo conscientes de que, como dijéramos, a más de oportunidades la coyuntura internacional entraña amenazas de carácter global que atentan contra la estructura misma de las sociedades nacionales y la gobernabilidad democrática de los estados. 
 
Es así que en nuestra actuación internacional defenderemos, como ya lo dijéramos, la afirmación de la democracia y el respeto irrestricto de los derechos humanos como valores esenciales, el compromiso con la paz, la seguridad, el desarme, la no proliferación de armas de destrucción masiva, la condena del narcotráfico y el terrorismo internacional, así como la defensa y preservación del medio ambiente como elemento fundamental para el bienestar y desarrollo sustentable de nuestras sociedades.  
 
En este contexto, la diplomacia paraguaya desempeñará un activo y protagónico rol como propiciador y parte, en los encuentros bilaterales, regionales y multilaterales, que propugnen y articulen políticas para una mayor coordinación y eficiencia en la lucha contra estos flagelos. 
 
10. Defensa de los principios del multilateralismo identificados en el seno de las organizaciones, organismos y foros internacionales. 
 
Es una realidad insoslayable, que el multilateralismo y la vigencia de una efectiva cooperación internacional, constituyen la única posibilidad de construir un mundo más pacífico, solidario y racional. 
 
En el mundo actual, el porvenir de las naciones es interdependiente. La globalización exige aunar esfuerzos para lograr una inserción adecuada y no quedar marginados del proceso. La globalización tiene evidentes ventajas, pero también genera desequilibrios entre los países y afecta elementos básicos del actual sistema internacional basado en la existencia de Estados independientes y soberanos en sus decisiones. 
 
La dificultad derivada es que el orden internacional vigente no parece capaz de conducir la globalización, por ello todo el sistema multilateral se encuentra en pleno proceso de cambio. Se requieren estructuras renovadas para instalar arquitecturas adecuadas y el justo equilibrio en la distribución del poder. De ese equilibrio dependerá el grado de independencia que posean los Estados. 
 
Es necesario un sistema multilateral distinto para lograr cohesión social a escala global y un mundo con reglas claras y de oportunidades para todos. Porque donde no hay derecho común se impone la ley del más fuerte. Un orden internacional basado en principios y en la legalidad es fundamental, motivo por el cual la política exterior del Paraguay se afirma en el convencimiento de que el multilateralismo y el Derecho Internacional constituyen medios imprescindibles para promover y defender adecuadamente nuestros intereses nacionales. 
 
En el seno de Naciones Unidas, propiciamos la reforma del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General para adecuarlos al tiempo y realidades que vivimos  
El Paraguay cree en el regionalismo y de allí su plena convicción del papel que le cabe al Sistema Interamericano. Activa participación en la OEA, sus organismos especializados y otros foros regionales, entre otros.  
Ahora bien, todos estos principios y objetivos enunciados se apoyan en otros dos aspectos fundamentales para su adecuada implementación: el fortalecimiento de la capacidad de gestión del Ministerio de Relaciones Exteriores, y la adecuada articulación interinstitucional de acciones con otras dependencias nacionales, tanto del sector público, como privado. 
 
Para el primer aspecto resulta esencial, un mejor aprovechamiento de los recursos humanos con que cuenta la Cancillería Nacional, tomando en cuenta sus aptitudes y experiencia; así como el reforzamiento de la interacción y capacidad de gerenciamiento de sus diversas dependencias; y la implementación de un sistema de indicadores de gestión conforme a objetivos precisos, que permita una permanente evaluación; así como un esquema de promoción en base a la eficiencia y los resultados.  
 
Con relación a la articulación interinstitucional, y adoptando el concepto de coherencia en las políticas públicas, se pondrá especial énfasis en la coordinación interinstitucional, promoviendo además un consenso de objetivos y acciones, con la sociedad civil y las demás entidades públicas involucradas o afectadas por los diferentes temas de la agenda internacional.  
 
Esta interacción permitirá la retroalimentación de informaciones, la formulación de políticas sectoriales, y el racional direccionamiento de acciones que garanticen los mejores resultados. 
 
Finalmente, como podrá apreciarse, el Estado paraguayo ha contado siempre con la orientación de una política exterior. Desde aquella que centraba sus esfuerzos en el reconocimiento y consolidación de su nóvel independencia, o la del principio de libre navegación de los ríos internacionales, hasta nuestros días, en que el Ministerio de Relaciones Exteriores continúa bregando con la misma determinación, por los inmutables principios de soberanía, desarrollo y mayor bienestar de su nación.

 

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Modifié en dernier lieu le 4.01.2007
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